Verdad y Religión
Definir la palabra «verdad», puede resultar una tarea difícil, por lo cual cada
persona puede generar su propia interpretación, esto nos hace pensar entonces
que nunca podríamos llegar a una concepción en común.
La palabra «verdad» deriva del latín veritas,
que significa: “verdadero”; Si buscamos en el diccionario de la real
academia de la lengua española nos encontraremos con las siguientes
definiciones: “Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente”, o
“Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente”, entre otras.
Por su parte, «religión» proviene del latín religio, formada con el prefijo re-
(indica intensidad), el verbo ligare
(ligar o amarrar) y el sufijo -ión (acción y efecto), así pues se puede definir
como “acción de ligar fuertemente”.
Es necesario saber que para
hablar de verdad debemos ubicarnos en un contexto, al igual que tener en cuenta
la sociedad y cultura, más aún cuando de religión se trata. Existen diferentes
religiones, con similitudes y diferencias entre ellas, pero todas con un fin
común: dar pautas para guiar la vida de los hombres. Mucho se habla sobre la
veracidad de estas; unos dicen que son las encargadas de dar un sentido
superior a la vida de los hombres, otros dicen que estas son un instrumento que
nos dominan para que actuemos de determinada manera, siendo nosotros altamente
influenciables por un selecto grupo de personas, que buscan homogeneizar las
masas y erradicar en cierto modo el criterio personal; ejemplo de esto es la
frase de Jaume Perich[1]: “La religión sirve para ayudarnos y consolarnos ante unos problemas que
no tendríamos si no existiese la religión”.
Ante un sinnúmero de
opiniones, ¿qué podemos considerar como verdad? Todo depende —como ya se ha dicho— del contexto y de la sociedad
en la que nos ubiquemos, no será lo mismo hablar de religión en el siglo XV que
hablar de ella en el siglo XXI, así como no es lo mismo hablar de cristianismo,
que hablar sobre el islam. Las religiones se convierten en verdad en cuanto son
aceptadas como tal por un grupo de personas, así no lo sean para otras. Esto
lleva pues a pensar que la verdad, en cuanto a religiones compete no es una
verdad universal sino diferentes verdades.
Pensemos por ejemplo lo que
significaba la iglesia católica en la Edad Media, esta era el centro de la vida
de los hombres, todo giraba en torno a ella, quienes no cumplían con sus
mandatos no merecían más que el desprecio e incluso la muerte. Hoy dicha
religión sigue teniendo gran importancia, pero su poder parece haber disminuido
y la vinculación a esta institución no se hace cuestión de vida o muerte; se
puede decir que ahora existe mayor libertad para decidir a qué culto religioso
deseamos pertenecer. ¿Cuál es entonces la verdad?, esta depende, en este caso, del
contexto histórico en que nos situemos.
Las religiones son un
organismo vivo, evidencian cambios a lo largo de su historia, estas se van
adaptando en cierto modo a los cambios sociales; un cambio social, genera un
cambio de pensamiento, es por esto que los diferentes cultos religiosos deben
estar a la vanguardia, y saber cómo llegar a las personas ante los cambios
sociales que van surgiendo.
Una pregunta que surge en
cuanto a este tema es: ¿Cómo saber cuál de todas las religiones es la
verdadera?, creo que la respuesta nunca podrá ser dada; es claro que cada religión
nos tratará de convencer que ella es la verdadera, pero lo cierto es que todo
depende de nosotros. Son los creyentes quienes otorgan verdad a sus religiones,
por lo cual nadie podrá decir cuáles son verdaderas y cuáles no; esto nos
permite tener libertad y decidir a qué religión pertenecer, o si no deseamos
pertenecer a ninguna; esta es nuestra verdad.
Personalmente pienso que
todo va más allá de ser parte de una religión, lo importante es la manera en que llevemos nuestra vida.
[1]
Escritor, dibujante, traductor y humorista español popularmente conocido como
“el Perich”
Juan David Bedoya Parra
juandb09@gmail.com
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